En la medida que los videojuegos se hacen cada vez mas y mas grandes en términos de la inversión de tiempo que requieren, la idea de comprar un título de manera impulsiva para ver que tal está es cada vez menos frecuente. En mi caso, Titanfall 2 fue el último juego que compré de esta manera. Lo vi con descuento en un almacén de cadena y dije ¿Por qué no? Así, me encontré con un juego frente al cual no tenía muchas expectativas pero que resultó muy interesante y uno de los ‘gallos tapados’ de 2016. Ahora que Apex Legends, un juego de Battle Royale basado en la franquicia está al aire, vale la pena revisitar Titanfall 2 para ver que fue lo que lo hizo andar tan bien.

La historia de un muchacho y su robot de 7 metros aproximadamente. Fuente: The Telegraph

Quienes han leído mis comentarios sobre juegos en esta página se han dado cuenta que mis intereses se relacionan con su viabilidad como una forma de expresión artística. Titanfall 2 no tiene absolutamente nada de eso. Su historia es y creo que acá estoy siendo bastante generoso, genérica in extremis. El juego pone a la audiencia en los zapatos de Jack Cooper, probablemente, el nombre mas simple que se le podría dar a un protagonista. Cooper es un soldado mas o menos novato que hace parte de la milicia fronteriza, un ejército que lucha contra la Corporación Manufacturera Interestelar por el control de los planetas de la frontera. Un inesperado giro de eventos pone a nuestro héroe en el control de BT-7274, una máquina de combate que no tiene mucho sentido del humor. Juntos, pelean contra un grupo de villanos con nombres igualmente genéricos y acentos exclusivamente surafricanos o australianos y que tienen la tendencia a explicar detalladamente la historia hasta en los diálogos mas mundanos.

Fuente: El Mundo

El mérito de Titanfall 2 no está en nada de lo mencionado hasta el momento. De hecho, si se toma en cuenta que era la secuela de un juego que pasó por 2014 con algo de pena y algo de gloria y un FPS mas en un mercado saturado de este género, realmente no tenía mucho a su favor. Lo que lo hizo destacar fue como, tomando un punto de partida bastante simple, logró ofrecer posibilidades muy interesantes en su modo de juego. Respawn Entertainment, el estudio que lo desarrolló, surgió tras la salida de un grupo importante de programadores de Infinity Ward, quienes crearon el primer Call of Duty en 2002, por lo que claramente tenía el pedigree para hacer un juego de disparos en primera persona que funcione sin ningún problema. Las armas a la mano están bien balanceadas y cubren todo el rango de posibilidades y estilos de juego, desde el combate a poca distancia el rol de francotirador, prestándole atención a detalles en principio pequeños como la mira de las armas, algo que señaló Heather Alexandra en su momento pero que en retrospectiva, resulta tremendamente ingenioso, útil y es una prueba del conocimiento que tienen los desarrolladores de su género.

Fuente: Somos XBox

Es esta construcción sólida la que le permite a Titanfall 2 experimentar con las cosas que lo convierten en el juego interesante que es. La primera de ellas es la mecánica de Free Running que le añade una nueva dimensión. EA claramente ha tratado de explorar posibilidades distintas a nivel de primera persona y Mirror’s Edge es prueba de ello. En Titanfall 2, este movimiento es explotado en varios niveles, como recurso de combate, como recurso de desplazamiento e incluso a la hora de resolver acertijos. La inclusión del Free Running nos recuerda que es posible hacer otras cosas en un juego de primera persona que van mas allá de echar plomo a lo que de y hacen que Titanfall 2 no se sienta tan genérico.


A medida que se avanza en el juego, mas o menos a la mitad de la historia, la audiencia llega al nivel mas interesante de Titanfall 2. Cooper y BT se encuentran en un laboratorio de los malos que estaba construyendo un arma que crea campos de distorsión en el tiempo y que hacen que nuestro protagonista pelee en el presente y en el pasado del mismo lugar. A medida que Cooper adquiere control sobre la capacidad de estar en distintos momentos en el mismo lugar, esto se convierte en otra herramienta para el combate y el progreso en el juego que va mas allá de un truco de carnaval. El espacio en el que se navega es genuinamente distinto en cada uno de los momentos (presente y pasado), ofreciendo retos particulares a cada uno que prolongan la experiencia del juego.

En otras ocasiones he subrayado las similitudes entre videojuegos y cine. En este caso, algo así también es relevante con Titanfall 2. Aunque no pasará a la historia como una obra maestra, tiene elementos meritorios que lo convierten en una experiencia entretenida, algo primordial en un videojuego y especialmente en un FPS, género que ha sufrido los efectos del monopolio de franquicias que lo han limitado creativamente.

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