Lo queramos admitir o no, el día de San Valentín está adentrándose mas y mas dentro del panorama cultural colombiano. Personalmente, no creo que discutir sobre la relevancia del mismo tenga mucho sentido y para ser honesto, no le encuentro problema a que nos tomemos un día para decirle a las personas que queremos que los queremos, mas allá del amor romántico. Sin embargo, hoy quiero dedicarme a hablar precisamente de como la ficción de género ha venido abordando el tema y las implicaciones de ello.

Siempre pensamos en ellos cuando hablamos de este tema, ¿no? Fuente: dccomics.com
Siempre pensamos en ellos cuando hablamos de este tema, ¿no? Fuente: dccomics.com

La verdad sea dicha, la ficción de superhéroes siempre ha tenido problemas a la hora de abordar la noción del amor romántico en sus personajes. Como comentaba a la hora de hablar de Kalimán, el género depende fuertemente de la existencia de un status quo al cual los personajes regresan después de cada historia. Esta idea tiene una implicación significativa para el protagonista en tanto sugiere que la dinámica romántica que tiene en el momento inicial es a la que debe volver inevitablemente. Por ejemplo, durante décadas Luisa Lane y Clark Kent estuvieron en un juego de al fin si o al fin no; cuando parecía que iba a haber algún cambio en su relación, inevitablemente volvía al punto de inicio, pasando por el altar por un cambio en las actitudes sociales de la época y los gustos de la audiencia, los cuales ya estaban hartos de la tibieza en la relación de los dos; mientras que en la distinguida competencia, Stan Lee se opuso inicialmente a la idea del matrimonio de Peter Parker con Mary Jane Watson por las implicaciones que esto tenía a futuro con la percepción de juventud del personaje.

La mujer en la nevera. La consecuencia mas grotesca de como el género entiende el amor romántico. Fuente: hightwaytomars.com
La mujer en la nevera. La consecuencia mas grotesca de como el género entiende el amor romántico. Fuente: hightwaytomars.com

En la revista número 54 de Green Lantern (1994), Kyle Rayner, el noventerísimo Linterna Verde de ese entonces llega a su apartamento para descubrir que su pareja, Alexandra DeWitt, fue asesinada por Major Force y su cuerpo metido a las malas en la nevera de la cocina. Gail Simone, la escritora de títulos como Birds of Prey ha utilizado este grotesco momento autoría de Ron Marz para describir el síndrome de las mujeres en la nevera (Women in Refrigerators syndrome) y que hace referencia a la tendencia claramente identificable en el cómic de superhéroes según la cual las mujeres que son parejas de los protagonistas son rutinariamente asesinadas, torturadas o violadas solo para hacer funcionar la trama en función del protagonista (inevitablemente, un hombre).

Creo que Moira McTaggert también cae en la categoría. Fuente: comicvine.com
Creo que Moira McTaggert también cae en la categoría. Fuente: comicvine.com

Creo que la necesidad de regresar al status quo que tiene el género es uno de los precursores de esta repugnante tendencia: A fin de cuentas, esta necesidad implica que en algún momento haya que deshacerse de uno u otro personaje y si se puede hacer avanzar una historia en el proceso, pues bienvenido sea, independientemente de lo grotesca de la manera en la que se haga. Además, como lo sugiere la misma Gail Simone, hay otra implicación con respecto al público femenino. Sabemos que el cómic de superhéroes ha sido un colegio de señoritos durante décadas, con un sector mas o menos grande de la comunidad asociada al mismo que quiere mantener dicho estado. Bajo esta lógica, este cliché resulta una manera de alienar a una eventual audiencia femenina, especialmente si lo contrastamos con la facilidad que tienen los protagonistas hombres de volver de la muerte y cualquier otra condición en teoría permanente.

Ugh. Por amor de Dios, en serio. No. Fuente: neuroticfeminist.com
Ugh. Por amor de Dios, en serio. No. Fuente: neuroticfeminist.com

Uno de los muchísimos méritos de la serie animada de Batman fue la introducción de Harley Quinn, la psiquiatra del asilo de Arkham que eventualmente se convertiría en complice y pareja del Guasón. Aún cuando era un preadolescente y vi la serie, me di cuenta del carácter abusivo de la relación con relativa facilidad, algo posible en buena parte gracias a la excelente escritura de Paul Dini. Sin embargo, a medida que se ha masificado el género y los personajes han hecho el paso inevitable a medios como el cine, mucho de eso se ha perdido, especialmente, con el estreno de Suicide Squad y la manera en la que la película fue promocionada dando pie a la glamorización de algo que bajo ninguna circunstancia debiera ser glamorizado. La cara opuesta de esta moneda la vimos en Black Panther y la relación entre T’Challa y Nakia: A lo largo de la película vimos la evidencia del vínculo entre los dos, pero y especialmente en el caso de Nakia, su arco narrativo no estaba definido solamente por su romance con el rey de Wakanda y es un personaje con intereses, agencia y acciones claramente definidos.

Dice mucho del estado de cosas que algo bueno que decir de esta relación sea 'Por lo menos no glamoriza el maltrato'. Fuente: popsugar.com
Dice mucho del estado de cosas que algo bueno que decir de esta relación sea ‘Por lo menos no glamoriza el maltrato’. Fuente: popsugar.com

El hecho que empecemos a ver una muestra de amor romántico razonablemente funcional en una película de superhéroes (Y no en un cómic) puede ser un indicador de los aportes que puede hacer al género la apertura de la frontera cinematográfica. De nuevo, el diálogo alrededor de estas cosas también tiene que pasar por la crítica especializada. Quienes pensamos y escribimos alrededor de estas historias tenemos que empezar a preguntarnos lo que están haciendo bien y mal estas historias a la hora de hablar del amor romántico, especialmente cuando la noción está siendo repensada en los días de #MeToo.

¿Quién sabe? A lo mejor terminamos aprendiendo algo para nuestras vidas.

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