Hacia mediados de la década pasada, me empecé a distanciar de los videojuegos, entre otras razones porque estaba desencantado del rumbo que estaban tomando, con historias que parecían escritas por adolescentes que teorizaban sobre los senos de las mujeres y juegos que no eran mas que una fiesta de machacar botones, siendo el God of war original un ejemplo de todo aquello que me estaba hastiando.

Curiosamente, el reboot de la historia lanzado el año pasado es el polo opuesto a los primeros títulos de la serie y entre los muchos méritos que le encuentro a este título es hacerme pensar en la relación con mi papá. ¿Como es que un juego basado en la mitología nórdica me va a hacer pensar en la relación padre-hijo dentro de una familia colombiana de clase media?

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La historia de God of war muestra la manera en la que Kratos y Atreus construyen un vínculo padre – hijo que antes no existía o era muy tenue. El primer acto deja en claro que Atreus era mucho mas apegado a su madre y que era muy poco lo que conocía de su padre. La muerte de Faye lo deja sin otra opción que acercarse a este hombre del que poco o nada sabe y este distanciamiento es interpretado por ambos de manera distinta. Para Kratos, la distancia que mantenía con Atreus era una manera de ‘protegerlo’ frente todo aquello que el representa, las elecciones que hizo como el dios de la guerra en Grecia antigua y siente que hacer eso, es definitivamente lo mejor para el. Solo es a medida que pasa la historia vía las interacciones con otros personajes y el mismo Atreus que Kratos se da cuenta del error en su proceder.

Para Atreus, sin embargo, esta ausencia tiene un significado distinto. El interpreta el alejamiento de su padre como producto de una falta de interés e incluso de afecto hacia el, como lo sugiere la secuencia de eventos en Alfheim, donde Kratos puede ver lo que pasa en la mente de Atreus, quien dice que no cree que su padre lo quiera y preferiría que hubiera sido el quien muriera en lugar de Faye. Atreus asume que su padre no lo ve como alguien lo suficientemente fuerte o valeroso y que constantemente lo reta y lo exige como una forma de matoneo.

Sin embargo, viendo las cosas desde el punto de vista de Kratos, queda claro que este lo que busca es que su hijo sea una mejor versión de el. Lo que no había entendido era el hecho que para poder lograr eso, necesariamente hay que acercarse a el en un nivel mas profundo que la sola preparación de un guerrero. El antagonista de la historia, Baldur, le muestra lo que pasa cuando no se tiene en cuenta algo así a la hora de criar a un hijo y que la preparación de Atreus no solo pasa por sus habilidades con el arco sino que también pasa por garantizar que sea un buen hombre. God of war se convierte entonces en una historia en la que Kratos y Atreus reconcilian sus visiones de la paternidad con lo que realmente representa el concepto y esa reconciliación es lo que les permite construir un vínculo al final de la historia.

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Aunque Carlos Hernando Gutiérrez no es precisamente un esclavo espartano que ascendió al Olimpo como el dios de la guerra, es similar a Kratos. Entendió la paternidad como el cumplimiento de una responsabilidad, algo que el me decía cuando pequeño cuando me recordaba el compromiso que tenía conmigo para garantizar que yo tuviera lo que se necesitaba para afrontar al mundo, algo que interpreté como que yo era una cuenta por pagar y no fue sino hasta hace poco que pude entender la lógica detrás de esa idea de mi papá. Pude aceptar la clase de padre que fue. Aunque no fue la clase de padre que yo ‘esperaba’, tampoco fue un padre inadecuado. Poder entender eso ha sido clave para tener un mejor acercamiento a el.

Tengo 34 años, la que de hecho es la edad que tenía mi padre cuando yo nací. Tal y como están las cosas, no creo que llegue a ser padre así que no creo que pueda entender el concepto de la paternidad en su totalidad. Es curioso que un juego como God of war me haya confrontado con mi dimensión como hijo y me haya dado mas empatía hacia mi papá y es una prueba mas del poder de los videojuegos en tanto obras de arte para despertar reacciones emocionales en nosotros.

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