Era diciembre de 1998. En ese entonces la parabólica de mi casa tenía la señal estadounidense de MTV y Carson Daly anunciaba el estreno del trailer de La amenaza fantasma. Me dio el suficiente tiempo para grabarlo en un casette de VHS y obsesionarme con el hasta su estreno en mayo de 1999. Veinte años después, ¿Que representa el episodio I de Star Wars?

Resulta difícil creerlo pero a mediados de los noventa, Star Wars distaba un poco de ser el leviatán cultural que es hoy en día. A fin de cuentas, había toda una generación (los nacidos a mediados de los ochenta) para quienes la saga era algo que no habíamos experimentado directamente en la sala de cine sino a través de referencias en otras obras, en la pantalla chica (con algo de suerte), a través de videojuegos (Como Super Star Wars), o a través de lo que en ese entonces era el ‘Universo expandido’, aunque esta última era de lejos la fuente mas arcana.

A finales de 1996, George Lucas anuncia el reestreno de las ediciones revisadas de la trilogía original para coincidir con el aniversario número 20 del estreno de Una nueva esperanza y preparar el camino para el estreno de su trilogía de precuelas, con lo que logra dos cosas: en primer lugar, revive el interés del público en una saga que se estaba quedando en un nicho cada vez mas reducido de fanáticos y crea una versión de las películas que, según el, se acerca mas a su visión original, planteando la misma pregunta que hace Blade runner sobre que determina que la versión de una obra sea la definitiva.

Por otro lado, este reestreno es la admisión implícita, por parte de Lucas de que el episodio I no puede aparecer en el mismo vacío que la primera película de la saga. De hecho, en las entrevistas que dio durante el estreno, el director reconoció que la audiencia iba a recibir esta película con una serie de expectativas que no tenía como cumplir, un incumplimiento que arrancó con el mal trabajo que hizo Lucas en la construcción del mundo de las precuelas. A diferencia de la trilogía original, que planteó una serie de preguntas alrededor de la galaxia que no respondió de manera deliberada, George Lucas asumió que en esta ocasión debía responder todas las preguntas que habían formulado los fanboys desde 1977, como las famosas midiclorias las cuales resultaron quitándole misticismo a un concepto que no debía perderlo como es la fuerza; en segundo lugar, Lucas fue víctima de su propio invento como pionero de los efectos visuales y terminó por presentar un diseño de producción que no era del todo consistente con lo visto en la trilogía original, a diferencia de lo que hizo Gareth Edwards en Rogue one. Acá, vuelvo a recomendar a mi amiga Diana con su juicioso trabajo sobre moda.

Fuente: Digital Spy

Creo que fue Harrison Ford en un homenaje a Lucas quien dijo que ‘tu puedes escribir esta mierda pero no puedes hacer que alguien la diga‘ en referencia a los diálogos que a veces requiere una historia como Star Wars y la verdad es que George Lucas es alguien que puede imaginar buenas historias pero no necesariamente sabe contarlas bien; desde La amenaza fantasma, actores como Ewan McGregor o Natalie Portman sufrieron notablemente con diálogo poco sutil y bastante torpe,aunque al mismo tiempo mostraron que era viable para actores ‘no-mainstream’ tomar papeles de superproducciones sin perder credibilidad y ya que se habla de los actores, es necesario mencionar a Ahmed Best y la deuda histórica que Star Wars tiene con el. Aunque ahora es claro que Jar Jar Binks demostró la utilidad de la captura de movimiento, también es cierto que resultó ser un personaje pésimamente escrito con el que Best hizo lo mejor que pudo pero que solo le dejó el odio de una comunidad odiosa de fanboys que puso en riesgo su vida y que fue el antecedente para casos como el de Kelly Marie Tran en el episodio 8.

Fuente: Vestir de sentido

El episodio I y la trilogía de precuelas ya que estamos en estas, son películas con una carga emocional enorme para un sector de la comunidad de fans que entraron a Star wars gracias a ellas. Infortunadamente también son mal cine objetivamente hablando y la combinación de esta carga emocional con su baja calidad hace problemática la conversación sobre ellas. La amenaza fantasma es una película que inició el renacimiento cultural de Star Wars y eso en si mismo es un mérito, pero por otro lado, sus vicios echaron a andar cosas que vemos aún hoy y que hacen que el legado de Star Wars sea mas complejo que decir ‘píu píu’.

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