Resulta difícil de creerlo en la actualidad, pero en los días de la filmación de Una nueva esperanza allá entre 1976 y 77, George Lucas se vio en la necesidad de pedirle a su colega y amigo Francis Ford Coppola que intercediera ante los ejecutivos de 20th Century Fox que no estaban muy convencidos de la viabilidad de la película. Casi 45 años después, la saga principal de Star Wars termina con El ascenso de Skywalker. Una película que deja mucho que decir, y muy poco de ello es bueno.

En otras ocasiones he hablado de como en el caso de Star Wars hay que distinguir entre lo que es una buena historia de la serie y lo que es buen cine, ya que no siempre son la misma cosa. En el caso de El ascenso de Skywalker, resulta claro que es una película que falla en ambos campos. En el caso de lo primero, es frustrante ver como hace un esfuerzo deliberado por anular todas las ideas propuestas en Los últimos Jedi; mientras que esta última reconceptualizó a la fuerza como el producto de una sumatoria de (valga la redundancia) fuerzas e interpretaciones, la película dirigida por JJ Abrams vuelve a ponerla en términos polares de la luz y el lado oscuro, lo que termina por reducir el rango de posturas morales que pueden adoptar sus personajes y por ende, reduce las posibilidades de la historia.

Fuente: RCN Radio

En la película de 2017, Kylo Ren destroza su casco contra las paredes de una nave después de que Snoke señala lo obvio: Que es un intento desesperado por imitar a Darth Vader. En una escena posterior, el mismo Ren proclama la necesidad de destruir lo antiguo para seguir avanzando. La escena de la reconstrucción de dicho casco en El ascenso de Skywalker muestra de forma clara las intenciones de Abrams de mantener lo antiguo e incluso, replicarlo. Por otro lado, Rose Tico, el personaje de Kelly Marie Tran y que había planteado un punto de vista mas o menos interesante del ‘ciudadano de a pie’ es dolorosamente reducido a no mas de diez líneas de diálogo en lo que es, claramente, un intento de complacer a una camarilla de matones racistas que la hicieron el blanco de sus abusos en línea y un escupitajo en la cara a una actriz que ha sobrellevado todo el asunto con dignidad.

A mediados de abril de este año, el tráiler de la película terminó con las carcajadas del emperador Palpatine, sugiriendo su regreso de alguna manera para el cierre de la saga. Con esto, El ascenso de Skywalker quedó inevitablemente hipotecada al pasado y JJ Abrams destrozó de manera efectiva mucho de lo construido en las dos películas anteriores. Al volver a Snoke un peón del emperador, la Primera Orden quedó reducida a una versión light del Imperio Galáctico y al establecer una relación entre Palpatine y Rey le pasó un bulldozer encima a la idea mas innovadora de Los últimos Jedi: La idea de la fuerza como algo que trasciende linajes y familias, convirtiéndose en algo que puede ser utilizado por cualquiera en la galaxia.

Fuente: The Los Angeles Times

Estos esfuerzos de Abrams por destruir las ideas propuestas por Rian Johnson y la necesidad de avanzar la historia a su conclusión hacen que El ascenso de Skywalker, aun siendo una película razonablemente larga (2 horas y media) se sienta terriblemente congestionada y lo deja a uno sintiendo que la historia pudo ser dividida en dos películas, lo que es la primera de sus fallas a nivel cinematográfico. Además de esto, es una historia que depende en exceso del uso de McGuffins, es decir, objetos materiales que avancen la historia y esta búsqueda constante por parte de Rey, Poe y Finn hace que aunque sepamos que la galaxia esté en un peligro inminente, no podamos dimensionar de forma adecuada la escala de este peligro, el sentido de gravedad se pierde y el de finalidad también; este tipo de historias, las que cierran una saga entera deben darle a la audiencia la sensación de ‘No todos van a salir vivos’ y si bien los tráilers hacían pensar que este iba a ser el caso de C-3PO, la situación es rápidamente revertida por lo que su sacrificio resulta en vano.

En El ascenso de Skywalker, JJ Abrams regurgita los paisajes que hemos visto una y otra vez desde 1977: Desiertos, mundos de hielo y uno que otro bosque, con lo que el episodio 9 resulta ser una película visualmente aburrida. Las únicas tomas que quedan en la memoria son los primeros planos de Daisy Ridley que hace lo mejor que puede con un personaje que Abrams desarrolló mas bien poco, algo que también pasa con John Boyega y en menor medida, con Oscar Isaac y Adam Driver.

El episodio 9 (y toda la trilogía de secuelas,de hecho) fue una película con una historia accidentada, pasando de Colin Trevorrow a Rian Johnson y luego a JJ Abrams quien llegó a dirigir una película con una serie de ideas predefinidas sobre las cuales el no había tenido mucha influencia, optando por destruir lo establecido por otros y poniendo sus propios términos. Aunque esto no es una defensa, a fin de cuentas el es un cineasta mas que competente, es un testimonio sobre lo que pasa con el cine hecho por comité: Una película pensada para complacer a todos es una película que termina por no complacer a nadie.

Fuente: Slashfilm

No hay duda del alto calibre profesional y artístico de todos los involucrados en la producción de El ascenso de Skywalker, por lo que el resultado final que estamos viendo es tan decepcionante: Si bien no hay nada de malo en una película que celebre la serie de la que hace parte (Como el final de Avengers: Endgame), JJ Abrams decidió que la mejor manera para celebrar una saga de 42 años era con una historia que repite y regurgita sus tropos narrativos y visuales, pensando en hacer aquello que es popular y no en la toma de riesgos artísticos, algo que George Lucas hizo a mediados de los 70. El ascenso de Skywalker no es de ninguna manera el final de Star Wars, sabemos que habrá historias en distintos medios y plataformas y a falta de un mejor término, es algo muy grande para fallar (Prueba de ello es que llevo mas de mil palabras dedicadas al tema), pero El ascenso de Skywalker pasa a la historia como una película cobarde y mediocre que le da un final soso e inmerecido a una de las sagas mas importantes de la historia del cine.