Creo que se hace necesario comentar, al inicio de este artículo, que estoy muy, pero muy lejos de ser un buen pintor de miniaturas, escultor en macilla o experto en customizar modelos de juegos de mesa; trato de hacer lo posible principalmente por divertirme más que por alcanzar la perfección y lo que he aprendido de ello es que cualquiera de nosotros puede hacer esto en mayor o menor medida y sentirse orgulloso de lo que logra.

Ilustración 1. Guillimardo

Dicho esto, quiero hablar con ustedes de la conversión de miniaturas en Warhammer 40K. Como todo buen vicio en esta vida, uno inicia el camino a la adicción con una muestra gratis. Mi primera caja de orkos (nobz) fue un regalo de cumpleaños hecho por mis amigos… y ese pequeño grupo de cinco orcos se ha convertido en una interminable cantidad de miniaturas de PVC sin pintar, que aguardan su turno en una oscura caja que trato de no mirar muy seguido para no empezar a hacer cuentas de cuánto dinero hay invertido en ellas; sumas que cada vez me son más difíciles de diferenciar entre el valor real y el que le digo a mis conocidos no-freaks para que no me miren con desaprobación por “malgastar” mi dinero en “muñequitos” (sí, lo sé, ustedes también lo han hecho, no engañan a nadie).

Ilustración 2: Guillimardo.

Siempre me ha encantado ese estilo caótico y destartalado de los orkos, y cuando comencé a ver cómo la gente dejaba volar su imaginación con vehículos de otros ejércitos, siendo capturados y “looteados” por los orkos, rediseñados con piezas o “bits” para darles ese aspecto tan único quedé impresionado.

Ilustración 3: Sanguinolento.

Y es que hacer conversiones a las miniaturas es darle un toque personal, una identidad propia e incluso una historia. Podrán estar seguros que, en ese torneo en el que participan combatiendo contra el arduo meta, nadie más tendrá ese brillante apotecario que sostiene en una mano la cabeza cercenada de un tiránido al tiempo que deslumbra a sus enemigos en el campo de batalla con una impresionante gorra de los Bulls de Chicago sobre su cabeza (¿por qué no? Para gustos, colores).

Ilustración 4: Pedro el gretching, encargado de la bitácora espacial del Gran Líder Orko.

Una de las experiencias más agradables que he encontrado en las largas partidas de 40k, ha sido gracias a mi primera miniatura conversionada: un orko raso (boy) que creé para el ya muerto Shadow War Armageddon a quien llamé Gullimardo. El pobre orko fue secuestrado y liberado, asesinó y sobrevivió a la muerte y ahora todos mis amigos lo reconocen en el campo de batalla cada que jugamos 40k en cualquiera de sus versiones (y creo que ellos también le tienen cariño), lo cual le ha dado un extra de diversión a las partidas cada que jugamos.

Ilustración 5: Moto marinos del caos con shootas al frente, exosto de meganoble, big choppa de noble a la espalda y cadena de no me acierdo donde; suspención delantera palitos de bombones.

Cortar (o cortarse), pegar, usar masilla (Green stuff), cambiar esquemas de colores en los uniformes o las pieles (por ahí tengo orkos de piel roja o azul), pedir esas hombreras o esas armas a sus amigos que seguro no van a utilizar para convertirlas en parte de sus arsenales e incluso hacer un molde para un par de piernas que necesitan para un motociclista en una moto de eldars oscuros, lo que sea que se les venga a la mente, hace parte del hobbie y podría ser una nueva opción para explorar en sus ejércitos.

Ilustración 6: Meganoble en cuerpo de exterminador.

Los invito entonces a que hagan sus conversiones, que personalicen sus ejércitos, que se arriesguen a probar algo nuevo y que, así como se hacen concursos de pintura, se hagan concursos de conversiones dentro de los torneos, que compartan con sus amigos esos bits que ya no quieren o que simplemente sabe que algunos de sus amigos le van a sacar mejor provecho.

He dicho.

¡Si te gusta el contenido síguenos y danos like!