El pasado seis de diciembre se realizó el anuncio de las películas nominadas a los Globos de oro, los premios organizados por la asociación de corresponsales extranjeros en Hollywood y que en un sentido, son los premios que telonean a los Óscares. A diferencia de estos últimos, los Globos de oro diferencian entre categorías de drama y comedia o musical y en esta primera categoría, fue incluida Black panther como nominada a mejor película junto con nominaciones para mejor banda sonora y mejor canción original. Una forma de ver esto es como una especie de triunfo de la ‘cultura geek’ (Lo que sea que eso signifique), pero para mi, creo que actúa como un campanazo de alerta frente al rumbo que tiene que tomar la crítica especializada y lo que tenemos que empezar a pedirle a las películas de superhéroes.

Aunque no quisiera detenerme mucho en el tema, si creo que es importante reconocer en esta ocasión la sorprendente calidad de la tercera película de Coogler en todos los niveles, como por ejemplo, el impresionante diseño visual y de vestuario que le dio vida a Wakanda (Los invito a leer el artículo de mi amiga Diana al respecto), o el gran trabajo que hace todo el reparto, especialmente Michael B. Jordan en su papel de Erik Kilmonger. Probablemente el gran mérito de Coogler en Black panther es que logra balancear las necesidades de una película del Universo cinematográfico de Marvel con sus necesidades e intereses como cineasta. A través de T’Challa, Coogler logró plantear preguntas que también vimos en Creed con respecto a la figura paterna, mientras que las motivaciones de Kilmonger son un reflejo de la relación de muchos afroamericanos con el continente Africano y con su identidad como personas de raza negra. Sin duda alguna, el mayor triunfo de Black panther tiene que ver con la representación. Para las audiencias africanas, Black panther es una ventana a través de la cual podían verse reflejados al mismo tiempo que podían mostrarse ante el mundo en una celebración panafricana. Desde Dakar hasta Johannesburgo y pasando por Lagos, Kinshasa, Nairobi y Yaoundé, los cines africanos se llenaron de personas que celebraron la película y agradecieron la oportunidad que esta les dio.

Audiencias en Dakar, Senegal. Fuente: The Root.

Sin embargo, la nominación que recibió para los Globos de oro no está basada en este criterio sino en su mérito artístico. El mensaje subyacente a la nominación de la película es ‘Nosotros, la prensa especializada extranjera, vemos en Black panther una película que a nivel narrativo, cinematográfico y musical es una película valiosa que podemos llegar a reconocer’. El hecho que sea precisamente una nominación dada por la asociación de periodistas que cubren Hollywood para medios extranjeros a una película de superhéroes no debe ser descartado. Como explicaba al hablar de Kalimán, el superhéroe es una invención estadounidense, por lo que la nominación, de alguna manera, trae la implicación alrededor de la validez de la película como obra de arte mas allá de los confines del género.

Fuente: Vestir de sentido

Y si la película es vista mas allá de los confines del género, quienes hacemos crítica especializada necesariamente tenemos que empezar a ver mas allá de esos confines. Hace unos meses, Ethan Hawke manifestaba su aburrimiento con las películas del género poniendo como ejemplo a Logan y sugiriendo que tienen una serie de limitaciones que impedían que llegaran a cierto estándar. Al igual que Caspar Salmon, creo que tiene algo de razón, como el niño que señala la desnudez del emperador. Sin embargo, eso no nos exime de pedirles mas a las películas del género. Me llama la atención que películas como Justice league, Venom Aquaman (Esta última basado en las funciones de prensa) tienen mas o menos el mismo ciclo en medios: Un cubrimiento detallado de los problemas de la producción, dejando en claro que no se tiene mucha confianza en el resultado final, para decir al final que con uno que otro problema son de hecho, buenas o cuando menos, tienen buenas intenciones. Para rematar, los elogios que suelen recibir las películas del género suelen ser en términos de lo divertidas que son o lo emocionantes o el espectáculo que ofrecen. Me atrevería a decir que solo fue hasta Black panther y en menor medida, El caballero oscuro antes de ella que empezó a haber un intento por tener una discusión alrededor de una película de superhéroes que fuera mas allá del dulce visual que ofrece o de que tan fidedignas son al material original (Aunque este último criterio ha venido desapareciendo).

Aunque es un papel pequeño, me encantó que el gran Isaach de Bankole (Perro fantasma, Café y Cigarrillos) esté en el reparto. Fuente: Vestir de Sentido

Personalmente creo que esta renuencia a asumir un comentario que sea mas crítico y menos elogioso obedece a una especie de complejo de inferioridad. La percepción histórica de las películas de superhéroes como entretenimiento superficial o para niños ha hecho que a medida que han adquirido mas y mas peso en el panorama cultural del mundo, los críticos que cubrimos estos temas entramos a la defensiva y de manera inconsciente creo yo, tratamos de cobrársela al mundo en una especie de venganza de los nerds; nos inventamos el concepto de la ‘cultura geek’ (el cual siempre cuestionaré) como si fuera el acervo cultural de una etnia en peligro y adoptamos una actitud tribalista hacia los cuestionamientos que vienen de un afuera imaginado. Esta nominación abre un cambio en el status quo que no puede ser revertido (como si pasa en los cómics) frente al cual la reacción debe ser estar a la altura de la relevancia que han adquirido esas historias y personajes que apreciamos tanto.

Aunque en otra ocasión no estaba muy dispuesto a usar el término, creo que en esta ocasión si es importante usarlo: Dejemos de ser fanboys. 

 

¡Si te gusta el contenido síguenos y danos like!